LA DELGADA LÍNEA QUE SEPARA UN TUTORIAL DE INTERNET DEL VERDADERO APRENDIZAJE

Todos estamos de acuerdo en la importancia de la formación continuada durante el proceso de aprendizaje y el enriquecimiento personal inherente a este proceso.

Por todos es sabido (y si no te lo cuento ahora) que el ser humano permanece en constante evolución desde su nacimiento y que la necesidad de continuar aprendiendo a lo largo de la vida es algo que nos caracteriza.

Cada vez con más frecuencia encuentras, navegando por la red, ofertas formativas online. Cursos prácticos en los que te aseguran aprender sobre algo que únicamente ves a través de la pantalla del ordenador…

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En un Curso de Cocina Online pueden poner a tu disposición las herramientas teóricas necesarias para saber qué pasos debes seguir si quieres cocinar una rica receta, pero ⚠CUIDADO⚠ no vas a manipular los alimentos y tampoco vas a oler ni a degustar el resultado. Por lo tanto, cabe preguntarse: ¿es la mejor forma de aprender…?

En un curso de Maquillaje Online te explican la importancia de mezclar colores de forma natural, la delicadeza a la hora de delinear un ojo con diferentes tipos de pinceles y utilizar sombras con diferentes texturas. También se recalca la necesidad de practicar constantemente para lograr un resultado depurado. Bien, ¿cómo vas a conseguir todo esto sin practicar con una persona de carne y hueso?

 

 

Podría dedicar la totalidad de este post a exponer ejemplos como los anteriores, pero creo que es más interesante destacar los beneficios de las formaciones vivenciales y presenciales. Es muuucho más divertido que criticar, ¿no crees?

Ve a clase, mézclate entre la gente y disfruta…

Cuando te encuentras en un aula dispuesto/a a comenzar una formación presencial puedes comprobar que entran en juego numerosos factores como por ejemplo el valor social unido a la necesidad de relacionarte con los compañeros que tienes al lado (realmente valioso y enriquecedor) y algo en lo que apenas reparamos cuando “vamos a clase”.

También es importante la necesidad de manipular los materiales propios de la formación que estamos realizando (ya sean alimentos o maquillaje como en los casos anteriores) o simplemente juguetes suaves y blanditos, globos con colores llamativos, material de psicomotricidad o instrumentos musicales, por darte algunos ejemplos. Esto hace que tu cerebro abra la puerta a la imaginación y se pongan en funcionamiento todos tus sentidos: vista, oído, tacto, gusto y olfato.

La mezcla de todas estas vivencias se materializa en forma de aprendizaje duradero. Esto significa que permanecerá en tu cerebro durante mucho más tiempo y además aumentará tu motivación para seguir con interés la formación.

Un ejemplo muy claro lo encontramos en los Cursos de Monitor de Actividades Juveniles que la Escuela de Animación OCIOyAVENTURA imparte desde hace algo más de 15 años en la localidad de Toledo y alrededores. Es una formación plenamente vivencial reforzada con contenidos teóricos.

Después de años de trabajo, con una amplia experiencia a las espaldas y tras observar cómo pasan por las aulas de esta escuela de animación cientos de chavales, este componente vivencial adquiere cada vez mayor protagonismo.

Los contenidos generales de estos cursos giran en torno a la adquisición de herramientas didácticas que permitan al alumno desarrollar en un futuro abordajes de calidad en el ámbito del ocio y tiempo libre.

Entre las ponencias más populares de los Cursos de Monitor de Actividades Juveniles podemos destacar:

  • Campismo y multiaventura (escalada, tiro con arco, tirolina, cabuyería, etc.)
  • Talleres creativos y actividades manuales.
  • Dinámicas de grupo y técnicas de animación.
  • Deporte y discapacidad.
  • Ocio, tiempo libre y actividades intergeneracionales.
  • Coordinación de proyectos
  • Erasmus Plus y asociacionismo juvenil, entre otros muchos…

La importancia de la fase práctica

La sensación de inexperiencia al terminar una formación mezclada con la incertidumbre que puedes sentir al iniciar tu camino en el mundo laboral viene, en muchos casos dada por la falta de vivencias durante ciertas fases del proceso formativo. Es a la hora de utilizar las herramientas didácticas aprendidas para trabajar con diferentes masas sociales (niños, adolescentes, adultos y mayores) cuando esta fase adquiere un papel fundamental, ya que permite extrapolar los contenidos teóricos y afianzar lo aprendido, además de ayudar a minimizar esa sensación inicial de temor ante lo desconocido.

 

Me preocupa el incipiente número de escuelas que han decidido “modernizarse” para impartir estos cursos, respaldados por entidades públicas y que pretenden igualar en calidad ambas formaciones. En la mayoría de las ocasiones ni tan siquiera llegan a ser parecidas.

La sociedad actual (por lo general) y el mundo que nos rodea se encuentra inmerso en constantes cambios, regido por la ley de la oferta y la demanda donde impera el precio por encima del resto de variables. Es aquí donde la formación online ha encontrado el hueco perfecto por el que colarse. Los contenidos no dejan de ser mejores según el formato (online o presencial) pero las experiencias… eso es otro cantar.

En definitiva…

Un curso de monitor sin experiencias, sin las emociones a flor de piel tras el último día de acampada, sin evolución a nivel personal y sin nuevas amistades no es un curso de monitor.

¿Te imaginas un campamento de verano online? No, ¿verdad? Hasta que este momento llegue (si es que llega) debemos elegir que queremos y que buscamos en una formación, pero sobre todo debemos tomar consciencia de la delgada línea que existe entre una formación online y el verdadero aprendizaje y plantearnos si queremos traspasarla a toda costa.

 

 📌 Marta Martín

 

 

 

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