Por los valles, rañas, laderas y frondosidades, berrea el venado en las noches de celo, se esconde el jabalí entre las carrascas, campea libremente el zorro y no falta algún que otro lince muy de vez en cuando; garduñas, tirones, comadrejas... sobre un paisaje de encinas, robles quejigos, alcornoques, rebollos, jaras y brezos.